Huevos Benedict  

Para 1 persona

Estos huevos le deben su nombre a don Lemuel Benedict, corredor de bolsa de Wall Street, quién entró con la tremenda caña, una mañana cualquiera, al Hotel Waldorf Astoria. Angustiado, pidió esta pócima mágica para superar el tormento provocado por el exceso de entusiasmo y de alcohol. No tiene nada que ver con la orden de los Benedictinos y sus potentes cervezas.

Ingredientes:  

1 rebanada gruesa de jamón  

1 huevo pochado  

Salsa holandesa  

La mitad de una hallulla grande, de un pan amasado, o medio English muffin  

Para la salsa holandesa:  

2 yemas  

170 g de mantequilla derretida  

1 cucharada de jugo de limón  

½ taza de agua hirviendo  

Pizca de sal  

Para el huevo pochado:  

1 huevo  

1 cucharada de vinagre (opcional)  

Agua con hielo (opcional)  

Preparación: 

Para la salsa holandesa, llene con agua una olla hasta 1/3 de su capacidad y caliéntela. Cuando hierva, baje el fuego a medio.  

Mientras tanto, derrita a fuego bajo la mantequilla en un sartén, sin que llegue a hervir (si usa un termómetro, asegúrese de que la temperatura sea de 63 grados).  

En un bol metálico, mezcle las yemas y el jugo de limón con un batidor de alambre durante un minuto. Agregue al bol la media taza de agua hirviendo, la pizca de sal y siga mezclando hasta que se formen pequeñas burbujas.  

Coloque el bol sobre la olla con agua caliente, sin que toque el agua, de manera que reciba el calor generado por el vapor, y continúe batiendo fuertemente. Es importante que las yemas se cocinen sin demasiado calor para evitar que se conviertan en huevos revueltos.  

Cuando haya logrado la consistencia de una mayonesa delgada, comience a agregar la mantequilla derretida lentamente, sin dejar de batir (si la agrega de golpe, la mezcla puede cortarse).  

Cuando haya añadido toda la mantequilla, rectifique la sal y agregue gotas de limón a su gusto.  

Transfiera la salsa holandesa a un bol pequeño y cubra con film plástico pegado a la superficie para que no se forme una costra. Reserve a temperatura ambiente.  

Ponga el pan a tostar en un tostador a fuego bajo.  

Dore el jamón en un sartén con un poco de mantequilla.  

En paralelo, comience a preparar el huevo pochado.  

Para un huevo pochado perfecto, necesita una olla, un colador de malla fina y, sobre todo, huevos frescos.  

Hierva el agua y, cuando suelte las primeras burbujas, baje el fuego a medio. Si va a usar vinagre, es el momento de incorporarlo. Quiebre el huevo y póngalo en el colador para que suelte la mayor cantidad de agua posible (la clara tiene mucha).  

Use el colador como si fuera una cuchara y deposite el huevo en el agua. La yema estará rodeada de clara sin que usted tenga que hacer nada.  

Cueza el huevo por unos 2 minutos y sirva de inmediato.  

Puede detener la cocción de los huevos pochados en agua con hielo para conservarlos en el refrigerador hasta por 24 horas. Al servir, solo calentarlos unos 4 minutos en un bol con agua muy caliente (sin fuego).  

Para armar el plato, coloque el pan tostado, encima el jamón, luego el huevo pochado y termine con una cucharada generosa de salsa holandesa. Puede decorar con ciboulette.  

Sirva de inmediato.