publicada en el Nº17 de la Revista D
En la primera clase del primer día de la universidad, un profesor le dejará claro a los alumnos de Economía que los recursos son escasos. No se admitirán disidentes. Si usted elige un poco de A renunciará a un poco de B. No hay otra. Punto final. Para hacer más claro el punto, el profesor citará a Paul Samuelson y usará como ejemplo la elección que hacen todos los países entre gastar en mantequilla o en cañones. Pero, ¿quién podría dudar en la elección entre mantequilla o cañones? Obviamente la mantequilla es la única opción posible.
Para que se haga una idea de lo central a la preservación de la especie que es la opción de la mantequilla, recuerde que el único que se ha mostrado totalmente a favor de los cañones fue el maldito de Hermann Göring, general Nazi, que ya en 1936 había dejado claro sus intenciones en un discurso en la ciudad de Hamburgo: No tenemos mantequilla… pero les pregunto: ¿preferirían mantequilla o armas? La preparación nos hace poderosos. La mantequilla solo nos engorda.
En un país dividido, obligados a elegir “al mantequilla” porque yo al menos ni a palos me voy con los cañones obsoletos, solo es un recordatorio que el mundo se encamina como crónica de una muerte anunciada al despeñadero de la división. No hay caso, nos separaremos aun más entre este y oeste, islam y cristianismo, fachos y comunachos o sandiístas y duraznistas. Si a usted no le gusta la polarización, la polarización se encargará de encontrarlo a usted.
Tal vez el sexo y el fútbol pueden ayudar a componer las cosas entre enemigos, pero será su majestad el sabor el único nexo indoblegable entre culturas, la conexión de los mundos cuando todo se haya cortado. La mesa bien servida, una vez más, será el lugar donde los adversarios transformados en enemigos podrán sanar las heridas. No se ve nada aún en el horizonte que haga presagiar que hay una solución, pero le aseguro que, tal como dice el refrán, no hay guerra que dure 100 años ni cuerpo que lo resista.
El amor volverá a ser más temprano que tarde la idea revolucionaria que siempre fue y que a la pasada mantenía a la guerra y la política lejos del plato y de la cama. Tengo fe ciudadanos. Tengo fe que el principal ingrediente de la reconciliación nacional e internacional será la mantequilla. Ya no quedan culturas que hayan vencido la tentación de su maravilloso sabor. Los años de capitalismo globalizante trajeron algunos problemas pero enormes beneficios. La mantequilla se apoderó del mundo. Hasta los chinos y los japoneses la comen. El país más populoso del mundo desde 2023, la India, es el principal productor de mantequilla y los gringos y europeos le pisan los talones fabricando a destajo paquetes de un cuarto de kilo envueltos en papel de aluminio.
Un pan tostado con mantequilla es por sí solo un platillo gourmet. Pero el principal uso, y el más importante, es cocinar con mantequilla. Las grasas de la mantequilla recubren la lengua y si se aromatiza con hierbas o especias, dulces o saladas, esos sabores permanecen en contacto con las papilas gustativas durante más tiempo y con mayor intensidad. Es porque los compuestos aromáticos se disuelven débilmente en agua, pero son muy solubles en grasa. Así que, al untar con cuidado mantequilla de tomillo y romero sobre un filete, o al poner un pelotón de mantequilla de anchoas sobre un costillar de cordero antes de asarlo, estará haciendo más que darle un toque extra de sabor; logrará realzar y prolongar el sabor, estás mejorando el aroma y haciendo que el plato sea más complejo y delicioso. En resumidas cuentas, la mantequilla es el tren expreso del intercambio de sabores.
Créame, al comer mantequilla usted se transforma de un hombre de bien, pero si la usa para cocinar y ademas comparte su preparación con alguien que podría ser su enemigo, usted estará salvando al mundo, dejando al menos por un rato atrás el insoportable dilema de mantequilla o cañones. Algo es Algo
Receta
Butter Chicken
Para 6 personas
El pollo a la mantequilla es un plato en constante evolución que tiene su origen en la India y que hoy se encuentra fácilmente en Delhi, Londres, Nueva York, Perth y la mayoría de los lugares intermedios, como Santiago. En su forma más pura, se trata de pollo marinado en yogur y especias, bañado en un baño rojo aterciopelado que incluye mantequilla, cebolla, jengibre y tomates, aromatizado con garam masala, comino y cúrcuma, con un toque de canela.
En los restaurantes indios, donde el pollo suele cocinarse en un horno tandoor antes de añadirlo a la salsa, se logra un sabor acaramelado. En las casas, donde no existen hornos de este tipo, el pollo se cocina directamente en la salsa. El resultado sigue siendo increíblemente exquisito. Sírvalo con arroz basmati y chutney de mango, con naan si los encuentra, o con arroz extra si no.
Ingredientes
1½ tazas de yogur griego entero
2 cucharadas de jugo de limón
1½ cucharadas de cúrcuma molida
2 cucharadas de comino molido
1 cucharada de garam masala
1 1/2 kilos de tutos cortos de pollo con hueso
100 g de mantequilla sin sal
4 cucharaditas de aceite vegetal
2 cebollas medianas, peladas y picadas
4 dientes de ajo, pelados y picados
3 cucharadas de jengibre fresco, pelado y rallado o picado finamente
1 cucharada de semillas de comino
1 rama de canela
2 tomates medianos, picados
1 ají cacho de cabra. sin semillas y picado
Sal a gusto
⅔ taza de caldo de pollo, ojalá casero
1½ tazas de crema
1½ cucharaditas de triple concentrado de tomate
½ puñado de hojas de cilantro, sin tallos.
Ponga el yogurt, el jugo de limón, la cúrcuma, el comino y el garam masala en un bol grande. Incorpore el pollo y cúbralo con la marinada. Tape y refrigere toda la noche o hasta por un día
En una sartén grande a fuego medio, ponga la mantequilla y el aceite hasta que empiece a formar espuma. Agregue la cebolla y cocine, revolviendo con frecuencia, hasta que estén transparentes. Agregue el ajo, el jengibre y las semillas de comino y cocine hasta que las cebollas comiencen a dorarse.
Agregue la rama de canela, los tomates, el ají y la sal, y cocine hasta que el ají esté blando, aproximadamente 10 minutos.
Ponga el pollo y la marinada en el sartén y cocine durante 5 minutos. Luego, agregue el caldo de pollo. Lleve la mezcla a ebullición, luego baje el fuego y cocine a fuego lento, sin tapar, durante aproximadamente 30 minutos.
Agregue la crema y la pasta de tomate y cocine a fuego lento hasta que el pollo esté bien cocido, aproximadamente 10 minutos. Ponga todo en una fuente para servir y agregue encima las hojas de cilantro. A gozar!