Para 6 personas
Ingredientes:
3 cucharadas de mantequilla sin sal
3 a 4 cebollas grandes, peladas y cortadas en rodajas finas
2 litros de caldo de carne
1 taza de vino blanco seco (el Chardonnay no sirve)
1 cucharada de harina
6 rebanadas de buen pan
1½ tazas de queso Gruyère, rallado
½ cucharadita de sal
½ cucharadita de pimienta negra
Preparación:
Derrita la mantequilla en una olla de fondo grueso a fuego medio. Agregue las cebollas y ½ cucharadita de sal, revuelva y tape durante 5 minutos, hasta que las cebollas se ablanden. Retire la tapa, dore las cebollas a fuego medio y deje que se caramelicen, revolviendo ocasionalmente. No es necesario agregar azúcar. Ajuste el fuego si las cebollas se doran demasiado rápido. El proceso de caramelización puede tardar entre 45 y 60 minutos.
Mientras tanto, caliente el caldo de carne en una cacerola a fuego bajo.
Una vez que las cebollas estén caramelizadas, agregue el vino a la olla y deje que la mezcla hierva. Añada la harina y deje espesar durante 1 o 2 minutos.
Agregue lentamente el caldo tibio, ½ cucharadita de sal y la pimienta negra a la mezcla y, sin tapar, deje que hierva durante 10 minutos. Rectifique la sal y la pimienta a su gusto.
Precaliente el horno.
Coloque ollitas individuales en una bandeja y sirva la sopa en ellas.
Ponga una rebanada de pan y queso Gruyère dentro de cada una. Lleve al horno durante 1 o 2 minutos, hasta que el queso se derrita y se dore, vigilando el proceso con atención para evitar que se queme.
Sirva de inmediato.